Sala de Prensa 2017

Johan Juep: “el milagro de la vida”

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El pasado martes, el pequeño Johan Juep fue llevado a su comunidad shuar Nayanmak, por un equipo de atención integral del Centro de Salud Bomboiza y por el cuerpo de especialistas del Hospital Misereor. Ellos se encargarán de monitorear el crecimiento y desarrollo del que su madre llama Wimiakma, “el milagro de la vida”.

Galo Apolo, pediatra del Hospital Misereor, explica que Johan es un caso clínico muy especial e importante para todos los servicios de salud del país porque “ha dado una lección de que realmente la esperanza debe ser lo último que se pierde.

Johan Juep es un prematuro extremo y que pertenece a un grupo de nacidos que por lo general tienen un pronóstico de vida muy bajo y están en el límite de la viabilidad, además, lo formidable es que él ha superado todas las patologías posibles en un neonato de este tipo y no presenta secuelas en su desarrollo neuronal ni físico”.

Nacimiento prematuro

Johan nació a las 25 semanas de gestación con un peso de 800 gramos, le faltaban todavía entre 12 y 15 semanas dentro del proceso normal de crecimiento en el vientre de su madre, tomando en cuenta que un embarazo se considera “a término” a partir de la semana 37.

“Se ha realizado el acompañamiento permanente a través de la interconsulta a diferentes especialistas que han ratificado el buen estado del niño, algo realmente asombroso. Ahora el equipo del Centro de Salud realizará el monitoreo semanal a fin de que Johan se desarrolle sin complicaciones”, dio a conocer Apolo.

Johan es el “milagro”

Debido a la complejidad de su caso, la madre tras ser atendida y diagnosticada en el Hospital Misereor de Gualaquiza con labor de parto para un nacimiento prematuro tuvo que ser referida, de inmediato, a una casa de salud de mayor complejidad para garantizar su vida y la de su hijo.

Ella fue transferida hasta una clínica privada de la ciudad de Cuenca, Hospital Santa Inés, donde le practicaron cesárea y donde su hijo permaneció en cuidados intensivos por tres meses y medio, con atenciones e intervenciones quirúrgicas diarias.

“Realmente si no se hubiese recibido mi hijo no estuviera vivo. Nosotros somos de escasos recursos, mi marido trabaja de forma esporádica y sinceramente era imposible costear esos gastos. Cuando me dijeron que debía ser transferida a Cuenca, no me imaginé que no tendría que preocuparme en lo absoluto por el dinero. Estoy muy agradecida por tener en mis brazos a Johan”, explica la madre de dos niños a sus 22 años.

 

Alexandra Yaguana, directora del Hospital del cantón sureño de Morona Santiago, contó que Tania Juep asistió al Hospital Misereor el 24 de octubre de 2016 por emergencia donde tras ser evaluada con una ecografía y tacto intravaginal se decidieron derivarla a un nivel superior de atención sin escatimar esfuerzo alguno.

Fuente: Diario El Tiempo